
Lo vi y sentí que el corazón se me había descolgado y que latía y recorría todo mi cuerpo, mis sentidos se agudizaron y todo me era mas claro, a pesar de esto salí muy sereno, lo salude como si lo conociera de toda la vida con un apretón de manos y una sonrisa algo tímida pero sincera. Nos sentamos y empezamos a hablar de temas ajenos a nuestras vidas, solo hablábamos y reíamos, la charla fue buena. Cabe apuntar que no estábamos solos estaba alguien mas ahí, pero no incomodaba, ambos la conocíamos y para ambos era una compañía muy agradable para ese primer y casual encuentro, nos daba confianza para ínter-actuar el uno con el otro.
Después de ese inesperado pero casi anunciado y exitoso encuentro no lo podía sacar de mi cabeza, llegó para quedarse me dije, era algo que ya sabía, lo sentía, alguien lo predijo, alguien que forma parte de nuestras historias pasadas pero no es como la compañía del primer encuentro, este alguien nos incomoda... Una vez me dijo con mucha seguridad "el día que se conozcan ustedes se van a caer muy bien, yo creo que hasta se van a gustar", se equivocó... Yo me enamoré.
Para mi no es fácil enamorarme, aveces pienso que alguien me robo la capacidad de hacerlo o quizás nunca la tuve y pensaba que si, me engañaba. Al pasar los días mis ganas de verlo incrementaban, quería saber todo de el, quería formar parte de su vida, no veía la hora de verlo, de poder sentirlo cerca, de hablarle, lo amaba locamente, literal... Apenas lo conocía, no sabia ni su apellido, sabía lo básico, que me encantaba, que lo veía y mi estomago se convertía en mi corazón porque mi corazón se paraba y la mente volaba hacia otra parte donde el amor no la alcanzara y sentirme seguro, locamente enamorado porque el tenía a alguien, locamente enamorado porque no me importó hacerle daño a otra persona sin si quiera querer hacerlo, locamente enamorado porque era la primera vez que me sentía así y no sabía como mas definirlo. Pronto empece a soñar despierto, pensaba en cosas como que si el me pensaba, si yo le gustaba, que si el sentía lo mismo o algún día lo sentiría, si algún día iba a tocar su cuerpo, a besar sus labios, si algún día sería mio. En días siguientes no me atreví a decirle nada de lo que sentía, el valor no me daba, sentía que si no era correspondido moriría. Yo tenía que irme de la ciudad por un tiempo, no quería hacerlo, sentía que al irme lo perdería, aunque no lo tenía era una sensación extraña. Partí rezando para que al volver el estuviera ahí y con ganas de verme, que al vernos nuevamente me dijera que me había extrañado y que le alegraba tenerme de vuelta.
En el viaje surgió algo, un pequeño inconveniente. De la forma menos inesperada y bizarra resulte ennoviado, no por amor, ni por lastima... simplemente pasó, no se ni como, la verdad al instante de decir si, me arrepentí, no por el mi nuevo novio, sino por mi, soy un desastre, dejé el corazón en mi ciudad y vine a esta y consigo novio sin querer, fue una de las cosas mas absurdas que he hecho. El noviazgo fue mas a distancia que otra cosa, a los días de hacernos novios yo tenia que regresar a mi ciudad, regresaba donde mi verdadero amor, aunque ni el mismo sabía que lo era.
Al regresar el ya sabia de mi nuevo estado sentimental, por lo general soy fiel y no ando jugando con los sentimientos de las personas, aunque muchos opinan lo contrario por razones que se me escapan de las manos y que no profundizare en este momento, no hago lo que no me gusta que me hagan o al menos lo intento. Regresé, lo volví a ver y fue como el primer día que lo vi, fuegos pirotécnicos en mi corazón y los ángeles sonreían al verme loco enamorado. Ahora sentía un pequeño coqueteo por parte de el, ahora era el diciéndome sin decirlo que me había extrañado y que sentía lo mismo por mi o al menos le gustaba. Me sentía feliz, dichoso, contento no me lo creía. Pero me acordaba de mi novio y todo se derrumbaba, mi novio se estaba enamorando de mi y yo de otra persona, la que estaba al lado mio aunque con novio también y a la distancia para hacer mas irónico el caso en la misma ciudad donde también estaba mi novio. No creía lo que le hacia a mi novio, prácticamente engañarlo pero no sabía como acabar con eso de la noche a la mañana y sin razón aparente, yo me metí en el lió yo veré como salir de el, me repetía.
Las cosas entre los dos fueron poniéndose cada vez mejor, mas subidas de tono, entrabamos en otra tónica, el coqueteo era cada vez mayor y yo ya me atrevía a corresponderle, le seguía el juego, no me importaba ya nadie, ni mi novio ni el de el, para mi, cuando estábamos juntos no existían, así me engañaba y hacia de cuenta que no heria sentimientos ajenos. Fui egoísta, mentiroso, despreocupado por amor, me la jugué y no me importaba el costo, solo quería estar con el. Soñaba con el día en que nuestras bocas se juntaran y nuestros cuerpos se unieran... Ese día tan esperado llegó! Lo recuerdo como si estuviera pasando y mi piel se eriza y mi corazón baila de alegría.
El subió las escaleras con una determinación que se le sentía con cada paso, llego al mueble en el que estaba sentado me miro, se sentó y no dijo nada solo me beso, me beso como nadie lo había hecho antes, sentí que ya no pertenecía a la tierra, subía al cielo y volvía cada vez que sentía el roce de sus labios contra los míos, cuando sentía su aliento mi alma lo encerraba celosamente para nunca olvidarle, cada vez que abría los ojos y lo veía tan cerca mio sentía una felicidad indescriptible como que el tiempo no existiera sentía que nada importaba que así quería vivir y morir, no sabía a que santo o ángel agradecerle no me creía merecedor de todo lo que sentía en ese momento, solo quería disfrutarlo y sentirme mas vivo que nunca, con cada toque de sus manos nacía a un mundo nuevo lleno de colores, amor, paz y alegría, con cada palabra sentía que los ángeles tocaban sus mejores canciones para hacerme feliz y con cada mirada sentía que la vida estaba siendo muy buena con un simple mortal.
Ese día sentí que a mi vida, se le agregaba un cucharadita llena de pepitas de colores con la palabra amor, nunca me había sentido tan bien y tan vivo después de besar a alguien, era algo nuevo para mi esa sensación de bienestar y eso que ya había besado a una cantidad considerable de personas anteriormente y ninguna me había producido ni un cuarto de lo que me produjo ese beso. un segundo después sentí miedo, mucho, algo inexplicable. Muy en mis adentros sabia que sufriría porque el no seria para mi, no en ese momento y no precisamente porque el amará a su novio o porque no le gustara lo suficiente sino que la vida y las circunstancias nos alejarían con el tiempo.
Continuará...