
Ese primer beso fue el detonante de una buena tanta de ellos, cada vez que nos veíamos no desaprovechábamos oportunidad para besarnos, acariciarnos, sentirnos cerca el uno del otro. Eran mágicos esos momentos.
Los días pasaban y yo mas me enamoraba pero al mismo tiempo mas me asustaba y me decepcionaba de mi mismo, porque a pesar de que el me movía todo por dentro y por fuera y por todas partes, yo estaba en una relación y el también, no estaba bien lo que hacíamos, pero eso no impidió que lo siguiéramos haciendo. La pasión y las ganas de estar con el eran mas fuertes que la culpa y la sensación del karma venidero.
Días después de ese gran encuentro y de otros un poco mas rápidos pero igualmente grandiosos vino lo que más deseaba, lo que venia ansiando desde que lo conocí, el momento en tocar la piel de su cuerpo desnudo, sentir cada fibra de el junto a cada molécula mía.
La excusa para ir a su casa eran las películas, en ese tiempo vi algunas películas no porque quisiera verlas o me interesaran, solo quería verlo a el y solo me interesaba el. Ese día llegamos nuestra amiga y yo a su casa, el se estaba bañando y salio en una toalla con algunas gotas de agua que recorrían su cuerpo. Mi respiración empezó a ser mas profunda y rápida, mis manos empezaron a sudar y los colores empezaron a subir a mi cara, trataba a toda costa de no verlo, miraba la tele, miraba los adornos de una mesa, miraba cualquier cosa con tal de no quedarme embobado viéndolo, admirando todo su ser y dejando a mi imaginación volar como lo hacia cada vez que lo sentía cerca.
Nuestra amiga se fue el bajo a despedirla y yo me quede muriendo de los nervios, esto no estaba previsto ni planeado, pero lo sentía venir, sabia que pasaría esa noche y la emoción combinada con nervios, con temor, con ganas, angustia, necesidad pero sobre todo amor me invadió, recorría mi cuerpo todo a la vez, sentía que me iba a desmayar.
Subió las escaleras y rápidamente llegó a donde yo estaba y simplemente me tomó por la nuca y me besó, me besó y yo morí de felicidad, cada beso siempre era como el primero, las mismas sensaciones me llevaban a ese estado de locura que tanto me gustaba. Recuerdo mis manos recorriendo su espalda, su pecho, su cuello, su cabeza, no me lo creía, sentía la gloria entrando por mis dedos. Cada caricia era lo mejor que me había pasado en la vida, descubría sensaciones que jamas había sentido, cosas llegaban a mi mente que jamas había pensado, una armonía indescriptible se apodero de mi.
Fuimos a su habitación, una luz tenue azulada entraba por la ventana, suficiente para ver como salían las ropas de mi cuerpo y descubrir nuestros cuerpos desnudos en matices de color azul, las caricias continuaban sin parar, los besos eran las recompensas por ser reales y ahora que nos teníamos el uno al otro el mundo se detuvo para nosotros, el tiempo dejo de importar y todo lo que había en mi mente se esfumo para solo concentrarme y disfrutar de cada instante en esa habitación. Sentir su cuerpo desnudo sobre el mio era algo celestial, cada célula mía gritaba de emoción, lo podía sentir dentro de mi, en mi piel y en cada vello de mi cuerpo. el éxtasis corría por mis venas y llegaba a cada rincón de mi ser, mi alma gozaba de placer al ver mi cuerpo estremecer con cada respiro. Cada gota de sudor que caía sobre mi cuerpo me hacia renacer a un mundo nuevo y cada vez mas fantástico, con cada suspiro su olor me llenaba de vida y pasión. No se cuanto tiempo había pasado, no me importaba, quería que fuera eterno, pero desde mis adentros ya sentía que iba a terminar. Todo mi ser se reunía en cierta área de mi cuerpo como preparándose para un gran lascivo frenesí. Mis pies se retorcían, mis ojos se cegaron y mi alma conoció a Dios. Una explosión de mil colores me envolvió y le mostró formas a mis manos, sabores a mi boca y le dejó una sensación a mi vida que nunca había sentido.
A los pocos días de esa noche el hombre que genero sensaciones y sentimientos en mi se iba a tierras lejanas. El miedo había tocado a mi puerta llevándose lo que mas necesitaba y quería en ese momento y que de algún modo tenía en otra ciudad, en otro cuerpo. Otra persona esperaba por mi regreso ansioso mientras yo lloraba la partida de lo que había ansiado durante mucho tiempo y que nadie me había podido brindar hasta esa noche en que mis ojos vieron su mirada y le abrí el candado al amor.
Que increible.. pero cierto.. (8)
ResponderEliminar