jueves, 16 de diciembre de 2010

Correr hablar besar


Todo comenzó con una mirada, yo dando vueltas caminando en el parque, el dando vueltas trotando en sentido contrario al mio, las miradas se cruzaban cada vez que pasábamos uno al lado del otro. El tiempo paso y no lo volví a ver.

Iba corriendo, iba 30 minutos tarde, nuestras miradas se volvieron a cruzar por cosas del destino, ya no era en el parque, esta vez fue en una concurrida avenida de la ciudad, entre todas las miradas que se pudieron cruzar fueron las nuestras las que se toparon, levantamos las cejas y yo seguí corriendo. Dos cuadras después oigo que me llaman con un hey! voltee a ver y ahí estaba esa mirada otra vez, sus ojos me lo decían todo, me detuve y ocurrió nuestra primera charla, fue rápida, el tiempo corría lento, pero yo quería salir corriendo, intercambio de números telefónicos y seguí corriendo.

Después de dos llamadas nos volvimos a ver en el parque, caminamos y hablamos, típica charla cuando recién conoces a alguien, al final con la mirada sabíamos que nos gustábamos, oscureció y el parque quedo solo, pasábamos debajo de un puente y nuestras bocas se acercaron, no hubo miradas solo sentimos nuestros labios tocarse, los cuerpos rozaron.

Correr se convirtió en la excusa, hablar en nuestro pasatiempo y besar en nuestra razón, pasaban los días y esa se convirtió en nuestra rutina, en nuestra relación. Nos acostumbramos rápido, pensamos que podíamos avanzar y dejar de dar vueltas en circulo en nuestro parque.

Nos equivocamos, ese era el destino de nuestra relación, esos eran los tres pilares en los que se basaba, no lo podíamos cambiar. Lo intentamos y no funciono, fuera del parque nuestras vidas nos llevaban en direcciones contrarias, los caminos solo se cruzaban en nuestro sitio debajo del puente en el parque. Al final quizás solo nos quede caminar y hablar.

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