sábado, 15 de enero de 2011

La boca y el monstruo


Él, alto, atlético, ojos cafés y de mirada profunda, sonrisa coqueta de labios delgados, espalda ancha y cadera angosta, nalgas firmes y levantadas, nariz con un puente prominente lo cual le daba masculinidad ruda a su rostro, totalmente atractivo ante mis ojos, la primera vez que lo vi no pude evitar voltear dos veces para verlo.

Tiempo después fue el quien no pudo evitar mirarme y hablarme, para mi sorpresa estaba interesado en conocerme también, acordamos una cita al día siguiente. Todo fue de maravilla, buena charla, no hubo el humor mínimo requerido pero se lo perdone, igual quien quiere reírse cuando tiene en frente un cuerpo como ese, pasaron las horas y también la cita, acordamos volvernos a ver.

Citas van citas vienen, todo perfecto, esperaba con muchas ganas el primer beso, lo necesitaba, lo quería, lo deseaba. Íbamos caminando a mi casa y sabia que estaba a punto de suceder, dejamos de hablar, nos miramos y nuestros labios se juntaron, no pudo ser mas decepcionante!, quería llorar y no sabia si era por la decepción o porque me dolía la boca y todo alrededor. Abrió su boca y devoro todo! mis labios, barbilla, mejillas, me impresiono que una boca tan pequeña y labios tan delgados pudieran expandirse de tal forma y succionar como lo hacia esa boquita monstruosa, me sentí como un helado que se esta derritiendo y uno abre la boca grande y lo chupa entero para que no se caiga, así!.

No entendía como un hombre tan buen mozo, tan apuesto, con esa mirada de pícaro podía besar tan mal, tan horrible, tan desagradable. Pensé que fue el nerviosismo del momento o las ganas de querer besarme y decidí probar de nuevo, el segundo fue mas brusco, no se como pero me mordió la mejilla por dentro, la boca ya me sabia a sangre y lo empuje suavemente y me despedí. Esa noche solo pensaba en lo lindo que era y en lo mal que besaba, el primer beso puede ser una antesala a lo que viene, pero yo me negaba a dejar de llamarlo o a no contestarle, así que pensé en una forma decente de decirle lo mal que besaba y lo mal que mi boca la estaba pasando con sus besos peligrosos.

Pocos días pasaron y nos volvimos a ver, vino el beso, igual de fuerte y doloroso a los anteriores, empezó la charla, amena como siempre hasta que no aguante mas y le dije que sus besos me gustaban(mentí!), pero que me parecían muy apasionados y fuertes, el me miro con cara de "de que rayos estas hablando?" trate de explicarle con temor de ofenderle el movimiento extraordinario de desencajar la mandíbula que el hacia al besar y así succionar toda mi cara y de como me tenia la boca por dentro a causa de la fricción generada por ese movimiento tan asombroso. Su respuesta inmediata fue, tu boca es mas grande que la mía!, exacto! eso mismo digo yo y me pregunto como haces para abarcar toda esa área con esa boquita. Nos reímos y me dijo que entonces tenia que enseñarle y con una sonrisa de aliento acepte el reto de domesticar su boca y apaciguar esos besos monstruosos que salían de ella.

No fue fácil debo admitir, pero sus besos al final mejoraron y llegue a la conclusión de que los malos besadores tienen remedio, el truco esta en dejar de succionar y empezar a besar.

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